Fue una tarde intensa y profundamente sensorial. En este taller exploramos el bondage no solo como técnica, sino como lenguaje del cuerpo
nudos básicos seguros, ataduras que abrazan y limitan al mismo tiempo, y la magia de cómo una cuerda puede convertir la inmovilidad en una explosión de sensaciones.
Aprendimos a leer cada respiración, cada escalofrío, cada pausa… a transformar la restricción en entrega plena y el roce sutil en electricidad pura.






