Figging consiste en insertar un trozo de raíz de jengibre pelada (normalmente tallada en forma de plug o dedo) en el ano (y en algunos casos en la vagina o uretra) para producir una sensación de calor intenso, hormigueo y ardor progresivo.

El efecto se debe a los aceites naturales del jengibre (gingeroles), que al entrar en contacto con las mucosas generan una quemazón que va aumentando con el tiempo (generalmente de 2 a 20-30 minutos, dependiendo de la frescura del jengibre y la sensibilidad de la persona).

En BDSM se usa principalmente como forma de juego sensorial o castigo erótico:

  • El ardor puede ser placentero para algunos (mezcla de dolor y excitación).
  • Se intensifica si la persona contrae los músculos (por ejemplo durante una azotaina, caning o spanking), ya que aprieta más el jengibre y libera más jugos.
  • Para otros es más punitivo o humillante, lo que encaja en dinámicas de poder/control.

Origen histórico: viene de prácticas victorianas (incluso se usaba en caballos para hacerlos levantar la cola y parecer más "vivos"), pero fue adoptado en el BDSM moderno como una forma natural y temporal de estimulación dolorosa.

Consejos de seguridad básicos (si alguien decide probarlo):

  • Usar jengibre fresco, pelarlo bien (la piel irrita más).
  • No usar lubricantes a base de aceite (pueden alterar la sensación).
  • Siempre con consentimiento claro, comunicación constante y palabra de seguridad.
  • Retirar inmediatamente si es demasiado intenso; el efecto desaparece rápido al sacarlo.

Es una práctica nicho, no muy común, pero muy valorada por quienes disfrutan del dolor químico/térmico controlado.

Articulo en apoyo con IA



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